#TodosconBluper; El día que La Hora Chanante se atrevió a contar la verdad sobre José Luis Moreno








José Luis Rodríguez Moreno, más conocido como José Luis Moreno o José Luis y sus muñecos, es es uno de los hombres que más temor ha infundido en la profesión periodística en los últimos veinte años. Y esa etiqueta decían que la tenía merecida, porque productor te podía hundir en la profesión en veinticuatro horas. No sé si era cierto o simple leyenda urbana, pero se hablaba de control indirecto de todas las cadenas a las que servía esos subproductos marca de la casa, y de todos los partidos, incluidos PP y PSOE, formaciones que bajo su mandato en las públicas firmaban sustanciosos contratos con el productor.

Ese miedo se lo olí a Joel Angelino hace unos meses cuando decidió romper su silencio; a varios ex trabajadores suyos, que no se atrevían a dar la cara contra el ventrílocuo-eso sí, contaban historias para no dormir de la mansión del terror donde Moreno se parapeta-; a varios periódicos para los que colaboro o he colaborado, que se negaban por temor a publicar noticias críticas contra el empresario; etc. El caso de Bluper, el brillante e incipiente portal catódico-por fin uno con crítica propia- me hace tirar de memoria y recordar las palabras de Ferrán Monegal cuando hace un lustro fue demandado por Roures:

Llegados a este punto, todo parece indicar que lo que pretende el señor Roures no es que yo rectifique, pues nada hay que rectificar, sino que lo que intenta es que me asuste. Seguramente pretende silenciarme y, de paso, que EL PERIÓDICO, el medio que me publica y me sustenta, también guarde silencio. ¡Ah! Coaccionar al periodista, al mensajero, al medio de comunicación, no es nada nuevo. Pero existen instrumentos que la democracia, y la legalidad, pone a nuestro servicio para evitar estas perversiones.

A eso vamos, porque no es que a Moreno, hombre cuya trayectoria está salpicada de escándalos, le haya molestado en demasía la información del citado portal. Lo que quiere es que nos callemos, y que él siga colocando su siniestra mercancía en las públicas arruinadas, en parte por unos gestores que a la hora de adjudicar contratos no sabemos si piensan más en el beneficio de las cadenas o en el suyo propio.

Por eso es bueno que recordemos la crítica más brillante de las que ha sufrido Moreno, cuyo autor no es un periodista intrépido ni un escritor de prestigio, sino Joaquín Reyes. Porque humorista a hombros de la surrealista La Hora Chanante se dio un festín de despedida contra Moreno en Paramount Comedy-cuando al programa apenas le quedaban media docena de capítulos por emitir, ya que el trampolín que supuso el programa había repletado las agendas del reparto, muy demandados por las privadas y por las productoras de cine tras el boom del programa en Youtube-.

Hasta por aquel entonces, como decimos, nadie se había atrevido con Moreno, y así lo parodió Reyes en uno de sus celebrados "testimonios", retratando al pájaro como un personaje de hombre de dudoso trato con sus trabajadores, que se inventa su currículum, que es egocéntrico y que tiene simpatía hacia los efebos musculados. Con dos cojones.

"Venga, sal del armario", "he hecho tanto bien", "estás jodiendo al conjunto, ¡fuera!", "han dicho de mi que soy casposo, chosco, cutre", "hablo trece idiomas, o catorce me parece", "soy paciente, y eso que...", "tengo los huevos pelaos de tratar con gandules, gente inútil", "qué duro es ser un genio", etc. El testimonio acaba con un casting de ropa interior en el que un Reyes disfrazado por Moreno se roza con el modelo más musculado, y con una llamada de Antena 3, que le anuncia el final de A tortas con la vida. "Pues me llevo Aquí no hay quien viva a Telecinco". Tan brillante como real.

Aquí va el testimonio de Moreno:



Y aquí el programa presentado por Moreno, donde el productor se pone histérico cuando le sacan a relucir su pasado como ventrílocuo, tema que según varios periodistas que lo han entrevistado es el único en el que se ve incómodo o directamente lo veta:



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