Sopa de gansos; nada nuevo en el horizonte







El estreno anoche de Sopa de gansos se puede calificar al menos de decepcionante. El problema principal es que ese supuesto torrente de talento amalgamado no supo servirnos nada nuevo. El proyecto, que se supone que iba a aglutinar lo mejor del pasado, presente y futuro del humor patrio, nos dejó fríos. Es decir, que ni aporta nada novedoso a nuestra televisión ni sirve para calmar las ansias de los fans de Florentino Fernández y Dani Martínez.

Y es que lo primero que puede sorprender al enfrentarse a este estreno es que este no es el nuevo show de Flo y Dani, ni una especie de continuación refinada de su celebrado Tonterías las justas, porque la pareja ni actúa, ni dobla, ni protagoniza sketches, ni saca a pasear sus especialidades conjuntas. Simplemente presentan. Lo hacen con un exceso de guión, pero sin chispa. Ellos solo participan como simples floreros que dan paso a diversas actuaciones, ayer contamos diez.

Sopa de gansos parece un simple remedo de Mediaset de El Club de la comedia con toques de Tú sí que vales, en una especie de torpe salto conjunto del humor español desde el teatro a la televisión. Y las excusas para su patinazo en el estreno pueden ser muchas, pero pocas atribuibles a la cadena, que ha promocionado en exceso y ayer mimó al lanzamiento protegiéndolo de largos bloques de anuncios. El único error de la cadena es la decisión de ahorrar con este show, ya que Sopa de gansos en directo, con un equipo fijo de humoristas que hubieran parodiado la actualidad nacional, y con alguna oportunista entrevista, quizás se hubiese salvado de la quema. Pero no lo hizo, y tendremos que aguantarlo varias semanas más, ya que Flipy, el discreto humorista reciclado en productor, va alardeando de que dispone de doscientas horas grabadas del show, que bien mirado podrían ir a un horario marginal de FDF, a Mitele.es o directamente al cubo de la basura de Fuencarral.

Y podrían ir a la basura porque Sopa de gansos es un show noventero que pudiera haber producido José Luis Moreno, en uno de esos gazpachos o revoltijos sin gracia que tanto le gustaba al siniestro productor colar en las públicas. Porque Sopa de gansos es una actualización 2.0 de aquel bizarro Humor se escribe con hache, que daba tanta vergüenza en TVE.

Porque fueron dignas de Humor se escribe con hache las diez actuaciones del estreno, a cada cual más discreta; que si Santi Millán se hace el transgresor hablando de "follar" en un monólogo acertadamente editado, que si Álex Clavero habla del WhatsApp, que si Eduardo Aldán no mantiene el nivel de Espinete y se enfanga con el manido tema monologuil de la infancia, que si Dani Rovira, "la estrella invitada", protagoniza un efímero y discreto sketch, que si Paz Padilla, la cuota de Sálvame en cualquier programa, hace un chiste del ébola que demuestra que el show lleva tres meses en la nevera, etc.

Es decir, un Club de la comedia made in Mediaset, acompañado por algún show visual o de marionetas similar a los que servían en Tú sí que vales, y rematado por un sketch de Enjuto Mojamuto y una locura más de Leo Bassi, que lo más irreverente que hizo fue ponerse en calzoncillos. Nada nuevo en el horizonte, hecho que demuestra que el humor español no es capaz hoy en día de reciclarse y renovar los formatos televisivos, ya que por desgracia todo el talento de youtubers o monologuistas teatrales no ha sido capaz de aterrizar en nuestra tele, una tele incapaz de fabricar una sitcom sin Resines y Molero, una tele en la que Buenafuente o José Mota, a los que debiéramos haber olvidado hace años, siguen cobrando millonarios contratos por sus shows, el primero pedante e insípido y el segundo repetitivo e infantil.



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