De mendicantes de Aznar a amigos de la Gürtel; quince años de Libertad Digital







El próximo viernes 13 Libertad Digital celebrará sus primeros tres lustros en la red, aunque bien es cierto que el proyecto en realidad nació cinco días antes, el día 8 de marzo de 2000. El proyecto venía siendo la continuación online de la revista elitista La ilustración liberal, fundada en 1999-"ni ilustración ni liberal", que diría Javier Tusell en El País-, que había nacido a su vez al calor de las jornadas liberales de Albarracín, sufragadas por César Alierta, y de las jornadas liberales de Benidorm, financiadas con el erario público local que administraba Eduardo Zaplana. Aquella revista directamente la pagaba Aznar con varias generosas campañas del Ministerio de Cultura. Así comenzaron a funcionar estos peculiares liberales.

Libertad Digital nacía en aquel momento impulsado por Losantos y financiado en parte por Julio Ariza, por aquel entonces prácticamente un total desconocido en el mundo mediático. Meses antes había pinchado la burbuja del "puntocom", pero el turolense se había empeñado en dominar un medio digital, eso sí, más precario que la aventura loca de Antonio Herrero con el deficitario Estrella Digital.

¿Cómo llegó Losantos hasta LD? 

Rebotado del comunismo de finales de los sesenta en la órbita de Labordeta y de la Barcelona roja de los setenta, Losantos dice que se cayó del caballo tras un viaje a China. Cuando volvió, el turolense abrazó un ultraliberalismo cañí, publicando el polémico Lo que queda de España, que le valió para dejar de ser uno de los niños mimados de El País. Fue por aquel entonces cuando tras firmar el manifiesto de los 2.000 fue secuestrado y disparado en una rodilla por la banda terrorista Terra Lliure, por lo que el joven Losantos, por aquel entonces profesor de escuela, dejó Barcelona por Madrid para ser acogido en las faldas de Pedro J. Ramírez, con el que se mantuvo como jefe de opinión de Diario 16 hasta que el riojano, en uno de sus enésimos cambios de opinión por interés personal, decidió que el periódico no se opondría a la entrada del país en la OTAN. Losantos dimitió por aquel entonces, pasando a ser uno de los columnistas de referencia en ABC, y posteriormente a convertirse en tertuliano en los programas radiofónicos de Luis del Olmo y Antonio Herrero. La publicación de ensayos y su participación en programas de Antena 3 y Telecinco le dio cierta popularidad, pero lo que le llevó a la primera línea del micrófono fueron una sucesión de desgracias en COPE, emisora en la que en menos de dos años murieron dos de sus tres estrellas, Antonio Herrero y Encarna Sánchez.

La sinergia COPE-Libertad Digital 

Losantos llegó al fin a tener su programa en el año 98, La Linterna, espacio "robado" con malas artes por el turolense a Apezarena, que entre sus defectos no se encuentra el rencor. Desde entonces hasta 2003 Losantos fue un locutor secundón, un pobre papagallo que repetía la doctrina del Gobierno Aznar, con el que intimaba frecuentemente-reconoce Losantos que Aznar le susurraba en la intimidad que quería de él que fuese el Javier Pradera de la derecha-.

Pero en 2003, con una COPE en un estado económico preocupante, los obispos decidieron descabalgar a Luis Herrero, siempre mediterráneo, siempre con pereza y desdén, y siempre "quedabien" con el poder político. La emisora, ya sin García, necesitaba vigor, y como Carlos Herrera se negó a volver a COPE, la cadena de la Conferencia Episcopal tiró en una solución de interinidad con Losantos, que solo obtuvo la gloria, la audiencia y la fama en el segundo tramo de 2004, cuando insultaba a diario a Zapatero, tildaba de "etarras" a socialistas y nacionalistas, amplificaba las mentiras del 11-M fabricadas por la mente enferma de Ramírez, y calificaba, como buen liberal, de "antinatural" el matrimonio homosexual-"la familia sí importa", decía la "carcundia" animada por Losantos-.

Losantos por aquel entonces hizo y deshizo en COPE todo lo que quiso y más; colocó a Nacho Villa, que terminaría apuñalándolo, en informativos, a César Vidal en La Linterna, a Dieter Brandau en La Mañana del fin de semana, por no hablar de como forzó la salida de López Schlichting, como tildó de "socialistas" a Edu García y a César Lumbreras, o como acusó a Alfonso Merlos de hacer seguidismo de la SER en las informaciones sobre el 11-M.

El final de Federico

El gran proyecto de Federico hubiese sido rematado si Esperanza llega a acceder a la presidencia del PP en 2008, pero Rajoy aguantó y ha acabado vengándose de los grouppies de la lideresa, primero de Losantos, que perdió el micrófono de COPE en 2009, y de Ramírez el año pasado.
Cuando Losantos se fue de COPE, el locutor decidió montar su propia emisora, que curiosamente había pertenecido en el último cuarto de siglo a COPE, pero Esperanza "se la regaló" para que negociase con ella en un posible acuerdo de renovación con la emisora episcopal. No fue lo único que ganó Libertad Digital de COPE, emisora de la que consiguió horas y horas de publicidad gratuita, ni lo que ganó LD de Esperanza Aguirre, la liberal más intervencionista, que riega generosamente al grupo, Canal de Isabel II mediante, y que le adjudicó unas licencias de televisión local de las que sacó cuatro millones de euros, pelotazo que evitó la quiebra del grupo de Losantos.

LD es un grupo supuestamente liberal, que aunque los primeros años contó con suplemento religioso para mostrar sus contradicciones desde el minuto uno, ha disfrutado siempre de las ayudas y prebendas de la Comunidad de Madrid, por no hablar de la cercanía de antaño entre el portal y Génova, que parece que acabó financiando con la "caja B" de Bárcenas parte de la ampliación de capital. Pese a ello la precariedad siempre ha sido marca de la casa.

Losantos, dicen que antaño humilde y ahora déspota, ha acabado a palos con todos sus íntimos-Vidal, Javier Rubio, Recarte, etc.-, excepto con Somoano y Brandau, que pastorean como pueden un grupo que tiene una radio precaria que no emite en la mayoría del país-llena de consultorios de salud, repeticiones, espacios musicales y hasta programas deportivos de otras emisoras-. Una radio que se salvó de la quema de la televisión, quebrada desde el minuto uno, y a la que acompaña la web Libertad Digital, antaño con cierta infuencia, pero ahora en clara decadencia-"publican noticias de agencia con titulares de extrema derecha", Jesús Cacho dixit-.

Losantos, que en los últimos años ha protagonizado varias desagradables guerras-con César Vidalm, con El País o con Enrique de Diego, que dijo que mantenía a Ayanta Barilli en la radio porque era su amante-, depende económicamente en el futuro del PP, ya que algunos Gobiernos regionales siguen mimando a Losantos con licencias, publicidad y patrocinios de programas, pese a que el turolense ha sido el periodista que ha atacado con más saña al partido en los últimos tiempos.





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