El fracaso de José Mota y los problemas de Juan Muñoz



El retorno de José Mota a TVE, donde protagonizará por decimoquinta vez un especial de Nochevieja, puede llegar cargado de polémica. Y es que según reveló el mes pasado La Gaceta, a varios sectores del Ente Público les desagrada la vuelta del humorista, ya que éste abandonó la que fue su casa por unas "exigencias económicas que no dejaban de crecer"-Mota facturaba medio millón de euros por episodio y su formato de sketches era el producto con el minuto más caro de la cadena; 12.200 euros por cada sesenta segundos de emisión-.

Mota llegó a Mediaset con una guerra de cifras y salió por la puerta de atrás

El humorista no aterrizó en Mediaset con buen pie. Antes de estrenar su programa, varios medios publicaron que Mota se iba a embolsar ocho millones de euros anuales, hecho que tuvo que ser desmentido por el grupo italiano. Y lo que mal empieza mal acaba, ya que La Noche de José Mota no funcionó en audiencia. La caída respecto a su anterior proyecto fue de ocho puntos de share, dejándose casi millón y medio de fieles espectadores por el camino. Varios medios especializados explicaron las posibles cuatro razones del patinazo; la inclusión de publicidad, la excesiva duración del programa, la ausencia de algunos de sus personajes más célebres-El Tío la vara, por ejemplo-, o la  elección de la emisión del programa en la noche del jueves, en vez del viernes, su día clásico en TVE. 

Tras la no renovación del programa, Mota se centró en su segundo año de contrato en varios proyectos para el grupo, que finalmente no vieron la luz; la adaptación para el cine de Superlópez y la serie cómica El Pilón. Mediaset rechazó ambas propuestas y por eso ahora le ha dado vía libre para regresar a la cadena pública. 

Los problemas de Juan Muñoz tras la disolución de Cruz y Raya

En 2007 Cruz y Raya se separaba por sorpresa tras dos décadas de trabajo. Mota dijo entonces que este adiós era "momentáneo", pero ambos humoristas decidieron continuar con sus carreras por separado. Tanto José como Juan presentaron dos proyectos en solitario a TVE, siendo escogido el primero, que se convirtió a partir de entonces en una de las estrellas de la cadena pública.

Muñoz explicó en su día las razones del "divorcio"; tenían dos maneras diferentes de entender la vida: "José sigue con lo suyo, que es lo que le gusta, y yo con mis espectáculos. Cuando nos vemos le digo que yo ahora disfruto de una calidad de vida que él no puede tener. Él todavía sigue sin entenderme, pero siempre seguirá siendo mi hermano".

En estos siete últimos años poco o nada se ha sabido de Muñoz en el plano laboral. Las únicas informaciones publicadas respecto al humorista en los últimos tiempos han girado en torno a su vida privada, pasando él mismo a explicarla por platós de DEC o La Noria, donde le interrogaron por sus posibles adicciones y su "mala vida". "¿Qué si alguna vez me he fumado un porro o me he metido un tiro (una raya de cocaína)? Sí ¿Y quién no lo ha hecho?", le dijo a Quintero con una brutal sinceridad. Tampoco ayudó a su imagen su aparición en un especial Callejeros grabado en Torrevieja, donde soltó una polémica frase en tono de humor: "¿Qué te llamas Cruz? Pues yo soy el de las rayas". 

Aunque quizás el peor momento personal para el humorista fue cuando su ex pareja, la actriz Marta de Pablo, denunció en la revista Pronto los problemas personales del artista: "Ese hombre me sometía a una presión increíble. Podía pasar del amor al odio en minutos. No llegó a pegarme pero tuve mucho miedo. Hasta la asistenta me decía que me fuera, que era mejor que saliese de esa casa. En mi cerebro se han seguido repitiendo los gritos y los insultos que me lanzaba (…) se puso a gritarme como un energúmeno y me echó de su casa porque le comenté que no me gustaban ciertos hábitos suyos".

Problemas al margen, Muñoz continua su carrera con numerosos "bolos" en escenarios menores o fiestas de pueblos. En algunas entrevistas se ha mostrado ilusionado por un posible retorno junto a José Mota, del que sigue siendo gran amigo. Pero el problema es que Mota parece haber elegido volar en solitario...





















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