¡Vente a Almería, Paco!: la Generación del 27 contra Chicote










Alberto Chicote se tuvo que enfrentar esta semana a uno de los restaurantes más indomables en esta particular ruta Michelín del cerderío que esta elaborando. 'Pesadilla en la cocina' viajó esta semana hasta Almería para ayudar al restaurante Generación del 27, donde encontramos a personajes propios de un especial de 'Callejeros'.

Paco, propietario del negocio, llegaba tarde y mal a su encuentro con el chef, admitía que le gustaba beber más de la cuenta e incluso reía con una ironía infantil cuando su cocinera del Este le escupía que le gustaban las mujeres de pago. Todo un crack el tal Paco, incapaz de servirle un plato comestible a un Chicote que se revolvió ante el moho de unas patatas bravas dignas de un vertedero tras no poder probar bocado, a excepción de una pizca de salmorejo burbujetante: "¡Tela marinera!', espetó el chef ante tanta porquería.

Chicote intentó incluso vomitar, pero en este caso no coló. Pero si el equipo del restaurante fue incapaz de servir con éxito ante un solo comensal, peor salió el teatrillo del primer servicio con demasiados estómagos hambrientos para tan pocas ganas de cultivar la gastronomía. El tal Paco y su compinche, que saca pecho por ser relaciones públicas de un local vacío, salieron a fumar en medio del servicio y explicaron en su regreso que estaban buscando nuevos clientes, quizás para envenenarlos o para matarlos por inanición.

El presentador de 'Pesadilla en la cocina' se hacía cruces ante tal despropósito, aliñado por la risa de un propietario que admitía tener deudas por valor de 170.000 euros. Pero el servicio nocturno fue incluso peor, la cocinera renombrada por Chicote como "la niña de los Balcanes" llamaba puta a una compatriota camarera y la estrella de la noche, Paco, se acabó con la borrachera digna de un tío lejano en una boda, con champán por la cabeza al son pachanguero de Marc Anthony en "Vivir mi vida".

Chicote no podía más y se interesó por la felicidad etílica de Paco: "¿Cuál era el motivo de la celebración. ¿Es el cumpleaños de alguno?". El propietario no se cortaba: "Era el de un hombre que había ahí...". Claro que sí, campeón. El chef no podía más, y su guionista tampoco, y por eso amagó con dejar Almería. Pero cuando todo parecía perdido apareció "SuperPaco", balbuceante y sin risistas, y cual niño pequeño admitió haberse "portado mal".

La voz en off de 'Pesadilla en la cocina' justificó lo injustificable, "tras este encuentro inesperado Chicote decide darle la última oportunidad", y el programa enfiló su recta final tras recomponer la vitrina destrozada por Estefanía, que había empotrado una silla contra el cristal tras haber demostrado su puntería al estamparle un bote de pimentón a su jefe incompetente.

Parecía que llegaba el típico final de 'Pesadilla...', acabando con todos felices y comiendo perdices...si es que no estaban podridas. Pero Estefanía abandonó el servicio y dejó su puesto de trabajo tras ver horrorizada a la hermana del jefe visitar la cocina para las cámaras tras 6 meses de ausencia. Chicote, después de soportar la última falta de respeto de uno de los camareros, echó su última arenga, pero esta vez sin florituras, ya que el desastre del negocio era tan evidente que el futuro de este restaurante está más negro que su frigorífico.





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