El olor a decadencia televisiva que trajo septiembre










Se marchó por suerte el septiembre televisivo más anodino que recordamos en años. La batería de estrenos de antaño ha dejado sitio a una suerte de regresos y estrenos de programas que parece que hemos visto mil veces, por supuesto avalados por el grisáceo contraste internacional, sin rastro de  autor y con un presupuesto escuálido. Avisamos en las postrimerías de agosto: TVE olía a subida por su lento pero constante crecimiento en el day-time y porque 'Estoy vivo' tenía el aroma de éxito, amén del esperado regreso de 'MasterChef Celebrity'.

El duopolio cae, pero la tarta publicitaria se la comen igual. Recuerden que Zapatero se cargó la publicidad de TVE como favor a las clásicas privadas para que contuviesen su enfado ante el nacimiento de Cuatro y La Sexta, que por supuesto acabaron siendo deglutidas. Paolo Vasile ha advertido que 'Gran Hermano' está quemado y por eso quitan galas y últimas horas mientras precipitan la preproducción de 'Factor X'. Este fracaso será traumático si el tema se complica tanto que Telecinco se ve obligada a cancelar su formato más emblemático. Por ahora este patinazo ha supuesto un baile en prime-time que al menos hará que los fans de 'La que se avecina' no se harten del "próximamente".

Antena 3 ni está ni se la espera: la cadena necesita renovar sus tardes desde hace más de un año, en una mezcla de cobardía e inmovilismo, y su munición en prime-time está mojada. 'Me cambio de década' no volverá, 'El Incidente' llevaba dos años pudriéndose en un cajón y de 'Tiempos de Guerra' se esperaba un fenómeno que no se ha producido y que incluso podría sufrir ante los vecinos de Montepinar. La Sexta por su parte anda centrada en Catalunya, absteniéndose en competir contra 'Gran Hermano Revolution' con olor a pacto subterráneo, mientras Cuatro va a su rebufo con una todavía no admitida decepción por los números de 'Dani & Flo', 'Ven a cenar conmigo' y los tróspidos, que ya no alcanzan los dos dígitos. En TVE los lamparones los sirven los comisarios políticos que manipulan la información, la arbitraria política de compras y las polémicas de Javier Cárdenas, que ejerciendo de Punset sin graduado amenaza a los medios a los que supuestamente había ofrecido menciones por silencio.

En el pago #0 no tiene tirón y la política de series de Movistar se oscurece ya que 'Velvet Colección' aterrizó con números propios de una cadena local. En la TDT nada de nada: nada se sabe de los 5 millones de euros que Berdonés iba a invertir en TEN, Blas Herrero ejerce de arrendador de Discovery, Florentino le saca la cara a Roures en Real Madrid TV y Trece se despolitiza y renuncia a convertirse en una "Sexta de derechas" por los recortes, por lo cual pasa a competir con cine clásico con Paramount Channel. En el pago hace negocio Viacom, que celebra los quince años chanantes sin prácticamente producción propia en Comedy Central, a la vez que las autonómicas se refuerzan.

Ha sido el caso de Telemadrid, que recupera marcas míticas pretendiendo exhibir una independencia informativa de la que careció durante demasiado tiempo. Ni rastro de pluralidad hay en TV3, en la Comunidad Valenciana esperan el nacimiento de À y Aragón TV ha perdido al responsable de su éxito, Pepe Quílez, que pasa a dirigir el centro territorial de RTVE en la Comunidad. En definitiva, que recuerda Bluper que solo 'Salvados' supero los 3 millones de espectadores en septiembre y Barlovento recuerda que ya hay 2 millones de españoles que no ven un solo minuto de televisión. Muchos de ellos están afectados por el fenómeno de las series, actualización masculinizada de los culebrones noventeros por los que la ciudadanía hipoteca su vida y la entrega ante unas plataformas que nacen como champiñones.

En la radio al menos no tendremos que sufrir a Isabel Gemio y Carlos Herrera se hace de rogar mientras firma con TVE mientras se la niega por ahora a COPE. EsRadio por su parte ha anunciado un acuerdo con El Mundo que parece que no tendrá demasiados efectos.


Comentarios

  1. Lo de "la sexta de derechas" suena redundante. Lo que querrá 13 es darle cabida a lo que en los medios se viene a denominar con el eufemismo de "radicales de derechas".

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