Cebrián le regala una entrevista a la COPE para cargar contra la SGAE










Mucho se habla del duopolio televisivo y muy poco del oligopolio radiofónico. Durante años los locutores de COPE y Onda Cero arremetían contra la SER y el EGM, pero en los últimos tres años los tres gigantes radiofónicos, poseedores de ocho de las nueve emisoras privadas más escuchadas del país, el silencio reina en el pacto. Por eso los tres holdings se ponen de acuerdo para evitar que cualquier cambio de reparto de licencias, para que el estudio de audiencia se profesionalice y para que llegue la radio digital. En este gazpacho, perjudicial para Radio Marca, Es Radio, Vocento, Intereconomía o cualquier proyecto que pretenda ser la cuarta generalista estatal privada, solo ha entrado en ocasiones Blas Herrero, muy hábil en la trastienda y alegre por haber vuelto a superar el millón de oyentes con Kiss, pasaporte que le repercutirá con millonarias campañas públicas y privadas para sus bolsillos.

Hace unos meses José Antonio Abellán denunció el pacto empresarial y aireó un audio en el que el número dos de Barriocanal, Pérez del Puerto, se jactaba de haber comprado el EGM y de intercambiarse oyentes con la SER. Días después el directivo andaluz era elegido presidente de la patronal de radios privadas, síntoma del subterráneo pacto a tres (ese que impide que se construya una radio progresista o que funcione una emisora de música independiente). Y Pérez del Puerto dejó a un lado por un día el pacto COPE-ABC para dejarse masajear en El País, plataforma desde la cual protestó porque la SGAE pretende subir las tarifas casi un tercio a las emisoras radiofónicas. Este cambio de criterio perjudica más a Prisa, que cedía el altavoz a su principal "competidor", que a COPE, que al menos ve números negros tras seis años de peregrinaje por el desierto.



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