La Marea le echa un pulso a Google








La cooperativa periodística La Marea, editor de la revista del mismo nombre, ha decidido darse de baja de Google AdWords. De esta manera tan rotunda lo explican:

Google AdWords, el programa del gigante de Internet que ofrece publicidad patrocinada en páginas web, es un suculento negocio. Especialmente para la propia Google, dado que supone su principal fuente de ingresos. No en vano, el buscador posee la red de anuncios más grande del mundo, con propiedades que incluyen otras plataformas como YouTube, Gmail o Blogger. Pero el negocio también lo es para los que acceden a alojar banners con este tipo de publicidad: Google AdSense les permite contar con un sistema automático que aporta beneficios garantizados en función de su número de visitas.
Para un medio de comunicación como La Marea, una cooperativa 100% propiedad de sus socios y socias lectores y trabajadores y de tamaño modesto, no es sencillo decir que no a un servicio con las características de Google AdSense. Y, sin embargo, lo hemos hecho. Contamos con un código ético publicitario, aprobado en asamblea, a propuesta de un socio lector, que dejó claro cuáles deben ser los principios que rijan los anuncios que aparecen en nuestro medio, tanto en su edición impresa como online.

Ese código ético recoge que La Marea no acepta publicidad que vaya en contra de los valores que defendemos: la libertad, la igualdad, la laicidad, la defensa de lo público, los derechos y movimientos sociales, la economía justa, la regeneración democrática, la memoria histórica, la cultura libre, el trabajo y la vivienda dignos, el respeto por el medio ambiente y la autodeterminación de los pueblos. Muchos de los anuncios mostrados por Google AdS inclumplen alguno de esos principios, por ejemplo las píldoras milagrosas para adelgazar que utilizan como reclamo la imagen de la mujer, entre otros anuncios de tipo sexista.
Uno de los problemas que nos encontramos cuando nos planteamos contratar el servicio es que no podíamos tener información sobre los anuncios previamente, sino que sólo se podían bloquear después de publicados. Hoy, pese a que el servicio ofrece nuevas posibilidades, no contamos con capacidad para filtrarlos, por lo que hemos decidido renunciar a ellos*.
Del mismo modo, en La Marea rechazamos las ofertas que nos llegan frecuentemente de insertar artículos patrocinados a cambio de dinero, algo muy habitual en otros medios. Diferenciar claramente el contenido de la publicidad, de manera que no puedan confundirse, es también parte de nuestro compromiso con el rigor, la dignidad y la independencia de los poderes políticos y empresariales.




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