La larga sombra de Risto Mejide se cernió sobre Pepa Bueno







Anoche llegó la cuarta temporada de Viajando con Chester, la primera con Pepa Bueno. La periodista extremeña se estrenó con unos aceptables datos; 7,5% de share y casi millón y medio de espectadores, datos por debajo del 9,6% de Salvados y casi dos puntos por debajo de la media de la tercera temporada de Risto Mejide, el gran ausente de anoche.

Y no es que Pepa lo hiciese mal, pero es cierto que anoche el programa se vulgarizó, aunque sigue siendo un formato muy interesante. Uno de los problemas que tendrá la extremeña es el ritmo del nuevo Chester, y es que las necesidades de Mediaset han estirado el material emitido de cada entrevista. Porque en los primeros programas se grababan dos horas de entrevista y se afilaba tanto en la sala de montaje que se quedaban en una lata perfecta de veinticinco minutos. Pero ahora se emite casi el doble de metraje, lo que convierte al programa en un espacio demasiado lento.

La ausencia principal del estreno fue que echamos de menos los hachazos de Risto, porque Pepa hizo dos entrevistas muy amables, la segunda, a José Coronado, casi obscena. No ayudó en el estreno la presencia de dos invitados tan quemados y cínicos como González y Coronado, cuyas vidas casi conocemos de memoria. Entre las novedades de la nueva etapa nos podemos encontrar un previo irrelevante, donde Pepa mira a cámara y nos muestran como tapizan el sofá. Esta especie de making off no aporta nada, e intenta sustituir sin suerte al avance de antaño. Y entre las cosas que se quieren mantener es que el presentador sea también protagonista, por lo que se vio que Coronado, estrella de la cadena, estaba forzado previamente para hacer alguna pregunta a la presentadora, que nos dejó perlas vitales que le quedaban impostadas. ¿Para qué forzar?

Y hablando de impostar, anoche vimos como Pepa Bueno tiene la misma fórmula que Terelu Campos a la hora de forzar el deje andaluz-o extremeño- en sus expresiones cuando le interesa. Con Risto vivíamos mejor y con Mercedes Milá viviríamos mejor.

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