El baile de canales de TDT pone contra las cuerdas al duopolio televisivo







Se avecina un tormentoso 2015 televisivo marcado por el baile de canales en TDT. Y es que las cadenas privadas de ámbito nacional se enfrentan ante una sentencia del Supremo que les podría dejar sin ocho de las catorce emisoras que operan en nuestro país. La más perjudicada podría ser la actual dominadora del panorama español, Mediaset que se dejaría por el camino cuatro de los seis canales de los que dispone. Pero su principal rival, Atresmedia, también se dejaría dos de las cuatro señales por las que opera, amén de las licencias que perderían Vocento y Unidad Editorial, dos grupos lastrados por el papel cuyas cuentas podrían agravarse sin uno de sus recursos económicos más estables.

Paolo Vasile, al que se atribuye que destituyó a Cintora como prenda preventiva ante el Gobierno, estalló la semana pasada ante sus accionistas: "Me pregunto si el Gobierno de España debería apoyar a una empresa como Mediaset España y al sector de la televisión, o mantenerla en una injustificada incertidumbre. Estoy seguro de que tanto ustedes como yo tienen la respuesta". Y es que el consejero delegado italiano sabe de primera mano que su grupo perderá casi con total seguridad de la confortable situación de privilegio que la disfruta, ya que aunque consiga rascar dos de las seis licencias que Industria entregará a concurso en los próximos meses, se quedará con un multiplex de cuatro, lejano del doble con ocho que disponía hace tan solo dos años.

Atresmedia por su parte podría no salir tan perjudicada si consigue dos de las nuevas licencias, ya que nivelaría el número de canales ante su competidor, no perdería ninguna temática televisiva y si consigue un pacto con Roures, que no parece estar por la labor, se alzaría con el liderazgo en número de señales si la señal de Gol T pasa a sus dominios al final del año. Aun así se duda en el sector que Atresmedia se haga con dos de las nuevas señales, ya que el evidente divorcio entre la cúpula de Planeta y el Gobierno parece no haberse subsanado por el momento por la controvertida línea editorial de La Sexta.

De confirmarse que Mediaset y Atresmedia recuperen dos señales cada una, que es el máximo al que opta un operador, la pregunta sería quién se llevará las otras dos señales en juego. Como principal favorita aparece 13 TV, la única emisora nacional de capital patrio, la única emisora que produce informativos privados fuera de los dos gigantes y la única emisora que parece haber sobrevivido a las fauces del duopolio. La emisora episcopal podría llevarse una señal, lo que le haría ahorrarse gran parte de su presupuesto simplemente en alquilar licencia. Para la sexta licencia la incógnita se agrava, ya que a Mediapro y Prisa, que han confirmado que optarán a nuevas señales tras deshacerse por la crisis de los canales que percibieron antaño, se unirá Secuoya, una productora que ha obtenido en los últimos tiempos múltiples contratos de televisiones públicas controladas por el PP.



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