La falta de obuses de los dinosaurios del papel evidencia que el Sistema ya ha elegido líder de la transición; Albert Rivera







Albert Rivera va camino de convertirse en el nuevo líder de la transición política que se avecina. Al final Rivera, ex miembro de Nuevas Generaciones del PP, ha sido escogido por el Sistema como mal menor a la hora de encarar la transición, como una especie de Suárez un poco más leído. Todo con tal que Podemos no lidere la revolución pendiente.

Para demostrarlo no hay más que observar las brutales zancadillas que se ha llevado Podemos, partido que pierde gas desde aquella brutal e infame campaña trimestral de la prensa del papel, rematada ahora por Mediaset. No ocurre lo mismo con Ciudadanos, y eso le puede estar frustrando a Rajoy, que tras atrincherarse en el poder junto a sus ineptos compinches, observa como se ha quedado solo a la hora de derribar a Ciudadanos, su principal rival en los periodos electorales de los próximos meses. El gallego habrá observado que el Sistema ya no confía en él a la hora de liderar una aparente regeneración, que será con total seguridad una estética operación de maquillaje. Quizás pensó durante algunos meses o años que mandaba, pero al final se habrá dado cuenta que en España gobiernan los mismos desde hace dos siglos; las familias de ese siniestro consejo de administración oligárquico que no vota nadie.

A nadie se le escapa que Rivera pescará en el caladero de Rajoy, sobre todo por el prestigio que goza el catalán dentro del centro-derecha español por sus años de lucha contra el nacionalismo. Ni su maquillaje socialdemócrata hará menguar la pesca de Rivera, que sorprendentemente ve salvaguardados sus pozos negros de una década en política. Porque a nadie se le escapa que Rivera tiene tanto o más que esconder que los líderes de Podemos; con esa infame operación Libertas-habría que rastrear el millón de euros que salió de Dublín y que provocó la dimisión de fundadores como Antonio Robles-, con esa puerta giratoria que disfruta el imputado Cañas, ahora asesor de un europarlamentario del partido, o ese informe que dice que la transparencia no se estila en el partido de Rivera.

Los quebrados dinosaurios del papel, que desde hace años no disponen de equipos de investigación por la debilidad financiera que imposibilita que sean independientes del poder político y por lo tanto que publiquen nada que moleste en Moncloa, no están intentando derribar con obuses a Rivera. Porque aun siendo cierto que el papel está moribundo, ha servido para airear informes de Interior que derribaban el proyecto soberanista catalán y el aura de credibilidad de algunos líderes de Podemos, que no de todos, porque Iglesias para su desgracia sigue "limpio".


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